En la etapa de vivir la vejez

¡Hola Hola!

Como siempre os cuento, mis perros se hacen viejitos y nuestro ritmo de vida cambia con sus capacidades.

Abril y Pecas tienen en este momento 10 y 9 años y sus articulaciones se empiezan a resentir. Aun complementando su alimentación con cantidad de alimentos que benefician su salud, hay días que necesitan quedarse en la cama y además entre ellas los comparten y se cuidan mutuamente. Te lo digo porque  vivir con ellas es un aprender constante. Tengo la suerte de poder tener el despacho en casa y pasar mucho tiempo con ellas y es maravilloso ver como se cuidan la una a la otra, si a una le cuesta levantarse para jugar, se juega en la cama tranquilamente.

Compartir con nuestros perros el proceso de envejecer es un regalo. Cambia su energía pero su esencia se siente más pura y concentrada. Su manera de comunicarse sin necesidad de mover tantísimo su cuerpo, la manera de mostrar sus necesidades, de adaptarse a las situaciones… me fascinan.

Puede ser duro para nosotros ver como se hacen mayores y no son capaces de hacer cosas que antes hacían con agilidad, pero esto no es nada malo para ellos. Como en todo en nuestra vida, en este proceso tienen muchísimo que enseñarnos y si somos conscientes, será una experiencia única.

Tenemos que estar mucho más pendientes de su salud, cualquier cambio brusco de comportamiento puede ser una señal que nos esté diciendo que algo no funciona bien. Con Abril nos pasó en verano y descubrimos su artrosis vertebral que tanto dolor le causaba.

Que se hagan viejos no significa que esto se acabe aquí, ni que ya no podamos hacer cosas juntos ni estar activos. Al contrario,  nuestra labor en esta parte es mantener su cuerpo y su cabecita activa para que no se deteriore, teniendo siempre en cuenta hacer cosas que les gusten. Y si en algún momento, algún día, necesitan pasar el día en la cama es totalmente normal, no es para alarmarse, un día es un día. A Abril y Pecas les pasa a veces y al día siguiente se levantan con más ganas de vivir que nunca. Aplicamos un masajito y como nuevas.

Entiendo que psicológicamente puede ser duro para nosotras. Reconozco que yo tengo días que mi cabeza va por su cuenta y te torturas un poco imaginando cosas que pueden darte miedo, pero realmente estos pensamientos te alejan del hoy y del disfrute, de este momento presente. Por eso si en algún momento nos invaden esos pensamientos, no pasa nada, pero igual que nos han enseñado nuestros viejos, al día siguiente… ¡despertemos y a vivir!

Me encanta vivir esta etapa con mis perros, es fascinante ver como se vuelven abuelitos y no dejan de darnos ratos de risas y alegría con su forma de ser y expresarse.

¿Estás viviendo la vejez con tu perro? Cuéntame en comentarios como llevas esa transformación.

Gracias, gracias, gracias

Elena Dogsanimal