mi perro, sin sentido de propiedad

Hoy me inspiré para escribirte acerca de esto. Hoy, siento muy cerca y a la vez muy lejos a una amiga perra, que yo te diría que es MI perra porque hemos compartido momentos en nuestras vidas, aunque no en convivencia ni en un aspecto íntimo, sino mi perra por momentos vividos y compartidos, aunque fueron pocos. Así que le dedico a ella mis palabras hoy.

Hace ya años que eliminé de mi vida el sentir de que alguien puede ser propiedad de alguien, sea animal, vegetal o mineral, aunque me reconforta seguir usando el determinante “mi” para hablarte de mis acompañantes de vida.

Para mí, hablarte de mi perro es igual como hablarte de mi hermana o mi madre. Igual que siento que mi hermana no es de mi propiedad sino de mi compañía, de mi unión, de mi hermandad, lo siento con los animales y demás seres con los que comparto la vida.

Por eso es que puedo cruzarme con un caracol o una golondrina y decirte que es mi caracol o mi golondrina, no porque son de mi propiedad, sino porque son parte de mí, que soy parte de la Tierra, igual que ellos, igual que todos.

Comprendiendo este cambio de percepción y de intención, podemos entender muchas cosas de la vida compartida con perros.

Sencillamente podemos entender que, cuando nuestro perro hace algo que no nos gusta o quizás nos molesta o cuando deseamos que nuestro perro sea de un modo u otro, es algo prácticamente imposible de conseguir porque, sencillamente, ese alguien que pretendes cambiar no eres tú ni es de tu propiedad, o sea, vive su propia libertad y voluntad, o al menos así debería de ser.

Así que tú, mi amiga, mi persona, mi lectora, espero que te guste la lectura de hoy y si lo deseas, lo comportas con aquellas personas que les pueda gustar.

Gracias, gracias, gracias

Elena Dogsanimal