Un cachorro en la vida de un perro adulto

Un cachorro en la familia trae tanta alegría como locura a nuestras vidas y las de nuestros perros adultos. Un cachorro necesita jugar la mayor parte de su día en activo para aprender, y la verdad, aprender de perros adultos es un lujo y para nosotros es de lo más cómodo; pero, ¡ojo! No es tan fácil y además depende de la edad de este cachorro y de la edad de los adultos.

Para un cachorro en crecimiento no hay nada como aprender de los mayores, hasta cierta edad se les permite todo, saltos, mordiscos, ladridos… hasta que llega el día que este subidón necesita un poco de control. En este paso es en el que digo que no lo aprenderán con nadie mejor que con un perro adulto -y equilibrado, lógicamente.

Llega el día en que ese desfase ya se está pasando de la raya y lo que antes estaba permitido ya no se puede tolerar, ahora todo son broncas por parte de los mayores, pero, esta sobreexcitación se solucionará pronto con un gruñido, un ‘bocadito’ o un empujón.

El cachorro está creciendo, pero nuestros perros adultos también. Si los mayores tienen más de 6 años  y ya no están en su fase más activa sino que sus necesidades comienzan a cambiar, entonces prestaremos más atención.
Un perro entrando en la vejez no tiene las ganas, la necesidad ni realmente, la obligación de ser tan paciente como un perro adulto, por este motivo estaremos más atentos para ser nosotros mismos quienes pongamos orden en estas situaciones de ‘cachorro revolucionado’ para distraer su atención y los mayores no tengan que cansarse de corregir al joven de la casa, pues con su edad se han ganado un descanso, no es su tarea criar y educar a un cachorro.

Personalmente, me encanta tanto que los adultos vivan con cachorros como que los jóvenes aprendan de los más mayores, cambia totalmente la energía y vitalidad de nuestra casa, pero hay que estar siempre PRESENTE, en su vida, su educación y su crecimiento. Los cachorros se nutren de la paciencia y la calma de los perros adultos, esta estabilidad les hace madurar a su ritmo, sin tener que hacerse mayores tan rápido como pensamos, a la vez que activa a nuestros viejitos y les hace estar más despiertos; mental y físicamente esto les rejuvenece, pero no hay que olvidar que cada uno está viviendo su momento.

No solo nuestros perros aprenden de todo este proceso, compartir este aprendizaje con ellos es como un máster en evolución y conciencia, quizás soy yo que soy una apasionada, pero todo es tan fácil y especial cuando ESTÁS de verdad, que merece la pena dedicar TIEMPO y PRESENCIA.
Como cuento, hay que entender las etapas y procesos por el que está pasando nuestro perro para reforzar y mejorar la educación y la CONVIVENCIA, por esto si tienes cualquier duda de cómo hacerlo, contáctame para ofrecer tu mejor parte.

Gracias.
Elena | Dogsanimal

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