El regalo de ser único

¡Hola!

Hace una semana estrené diciembre contándote la ilusión que me hace este mes, la navidad y todo lo que trae. Te dije que cada lunes de este mes te contaría una reflexión acerca de una experiencia o aprendizaje vivida en este 2018 en mi vida y mi trabajo con los perros.

En Yo no soy mi comportamiento te expliqué que un comportamiento o conducta no describe quién es tu perro.

Lo cierto es que lo que te contaré hoy es una revelación que, como siempre, he aprendido gracias a la manera de ser de mis amados perros, concretamente ha sido Pecas quién durante este año me ha enseñado el gran valor de sentir y confiar en una misma, de ser y expresarse tal como se es y que esto sea el valor más importante en la convivencia. Quiero que te llegue la sensibilidad y profundidad de conocer a tu perro como si fuese la primera vez.

A veces la propia rutina nos hace vivir acelerados y, casi sin darnos cuenta, se nos pasan los días y todo nos parece tan normal, nada cambia ni destaca de un día a otro. Esto no es del todo así, en realidad, aunque nuestra mente rápida e impaciente hace que pasemos por alto detalles, cositas que hacen que un momento, un perro, una persona cambie por completo la percepción de nuestro día.
Este año para mí ha sido más tranquilo a nivel personal, en el sentido en que he pasado mucho más tiempo en casa, con mis perros, y esto me ha hecho evolucionar en todos los sentidos. Principalmente, me ha hecho conocer a mis perros de una manera muy íntima, en el trabajo con perros he podido integrarlo de manera que pueda enseñaros, a vosotras, a ser unas guías y responsables más atentas y amables para con vuestros perros.

Soy consciente de que no todo el mundo puede hacer estos cambios en su vida para pasar más tiempo con su perro, aunque si tengo la certeza de que, aunque tu rutina siga siendo la misma, puedes expandir tu percepción para reconocer a tu perro cada día un gesto nuevo, un suspiro o una expresión única y diferente de tu perro.

Quiero que aprendas a ver estas pequeñas cosas, estos detalles que marcan la diferencia y hace que, nuestro perro tan inquieto que nos vuelve tan locas por las mañanas, por ejemplo, sepas captar ese ‘algo’ que es diferente cada día. Sepas observar cómo aprende, cómo crece, cómo se mueve, cómo le cambia su pelaje en las diferentes estaciones o cómo pide las cosas de un modo diferente cada vez.

Para esto, te pido que dejes de pensar. Que dejes de dar por hecho que tu perro es de esta o aquella manera y quieras conocer a tu perro cada mañana cuando te levantes. Que, quizás, antes de pensar ‘uf, ya viene el perro del vecino y mi perro se va a poner a ladrar’ puedas sentir ‘a ver qué tal se nos da hoy’. ¿Sabes lo que quiero decir?

Especialmente me gustaría contarte una anécdota que sucedió y me hizo tomar consciencia de lo que hoy te cuento. En casa tenemos una especie de huerto en el que tenemos unas plantas de pimientos, durante el verano hizo muchos frutos y Pecas y Abril fueron las principales recolectoras, no probamos ni uno, y al principio me enfadaba que, de la manera que fuese, siempre acababan alcanzando los pimientos aunque la planta estuviese más alta o cubierta. Finalmente decidí que esos pimientos eran para ellas y me paré a observar. Fue curioso porque pude ver cómo Pecas, aunque no alcanzaba los pimientos de tan altos que estaban, se las ingeniaba para llegar a ellos trepando e incluso Abril bajaba la planta con sus patas y accedían a los pimientos con facilidad. El hecho de dejar de enfadarme y pararme a ver qué hacen, cómo lo hacen y cómo se sienten me hizo transformar mi enfado por no probar mi propio cultivo y todo empezó a ser más divertido.

Con todo esto quiero animarte a conocer a tu perro cada día, que con esto traslades este aprendizaje a tu modo de relacionarte con tu entorno, con tus amigos, con tu familia y también con todo aquél que te encuentres. Esto crea una especie de curiosidad por conocer al otro que cambia totalmente nuestra percepción y a mí me encanta, esta disposición a ver cosas bonitas… ¡es maravilloso!

Deseo que te sientas cómoda leyéndome hoy, contarte esto me hace recordar todo lo vivido en este año que, aunque a veces duro, ha sido precioso.
Me encantaría que me contases en comentarios qué te hace sentir o dónde te transporta esta lectura, me encantará conocer la historia que has vivido con tu perro que te ha hecho estar más feliz.

¡Ah! La foto que completa esta entrada podría ser de un día cualquiera y un momento normal, pero como te lo cuento, se transforma en un momento único, especial e inigualable.

Gracias, gracias, gracias.

Elena Silla | Dogsanimal

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3 Comentarios

  • Hola Elena.
    ¡Que acertada en tus observaciones!
    Cuanta razón tienes. Yo me encuentro observando muchas veces a mis animales y me maravillan esos momentos que tienen que los hacen tan especiales. ¡Me pasaría horas! Y que razón tienes cuando dices que puedes ver esas cositas que les hacen diferentes.
    Recuerdo un año por estas fechas, que encontramos en casa de mi madre al lado de la estantería de la despensa los envoltorios de los mantecados y polvorones que allí guardaba. Había unos cuantos perfectamente abiertos y vacíos.
    Fue divertido descubrir al ladrón, uno de mis westies, que había descubierto la bolsa, de donde sacaba uno a uno los dulces y los abría con mucho cuidado aguantándolo con la pata y se los comía limpiamente. En vez de enfadarnos, le dimos uno para ver como lo hacía ante nuestras narices. ¡Fue el último, claro! Pusimos la bolsa a buen recaudo. Jajaja

    Gracias por transmitir tanto a través de nuestros queridos perros.

    Un abrqazo y Feliz Navidad para ti

    Eloisa

    diciembre 10, 2018 at 5:18 PM

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