Los perros necesitan hablar en serio

¡Hola!

Cuando compartes tu vida con un perro y te esfuerzas por comprenderlo y educarlo para convivir en armonía, con los años y conforme crecen a tu lado te das cuenta de la importancia y la seriedad de sus actos.

Hacer por hacer, no tiene sentido. Hacer o aprender cualquier cosa por una recompensa material deja de tener valor con el paso del tiempo.
Lo realmente valioso en la relación y educación de nuestros perros es una recompensa amable y afectiva, aquella que te remueve por dentro, te ilusiona y te motiva para seguir aprendiendo.

Desempeñar un trabajo, sea cual sea, con la única motivación de recibir un sueldo o un pago en materia, al fin y al cabo no deja de ser lo mismo una y otra vez, y esto, esto nos hace perder el interés.

Así mismo lo viven nuestros perros, ellos no necesitan vivir con alguien que les pague con una chuche cada vez que haga algo que nos parece bien porque sí. Al fin y al cabo, una chuche es lo mismo ahora y siempre, no tiene intención, no tiene emoción.
Y con esto último es con lo que quiero que te quedes, con la emoción. Emocionarse para encontrar el sentido y el valor al aprendizaje.

Nuestros perros necesitan hablar en serio,  necesitan que la educación que proponemos tenga sentido para ellos, no solamente para nosotros. Puede que para nosotros sea muy importante que nuestro perro se mantenga quieto si se lo pedimos, pero la verdad es que si esta petición no tiene una intención más allá de ‘porque te lo pido, y punto’, no tiene valor alguno.
Te comparo dos situaciones iguales con distinta intención: Si enseñamos a nuestro perro a sentarse antes de salir a la calle para que sea capaz de esperarnos y no salir excitado, tiene sentido, estamos haciendo algo juntos. Si en cambio enseñamos a nuestro perro a sentarse antes de salir simplemente para que no salga antes que nosotras, esto… esto realmente no tiene sentido (al menos, mis perros y yo no se lo encontramos).

Lo emocionante del aprendizaje es compartir. La relación con nuestro perro es el recurso más valioso que tenemos, aprovechar la oportunidad para entendernos el uno al otro es lo principal y lo mejor que podemos hacer. Lo divertido de aprender juntos es que a nosotras nos motiva su alegría y predisposición y a ellos, nuestros perros, les motiva nuestra implicación. Es apasionante.

Para educar y compartir de este modo, es importante que seamos totalmente conscientes de que, en lo que a la educación de nuestros perros se refiere, tanto ellos como nosotros estamos aprendiendo juntos. Es necesario que estemos dispuestas a aprender y a cambiar en ciertos aspectos.
Puede que siempre hayas pensado que tu perro jamás dormirá en tu cama o incluso que tu perro solo vivirá en el jardín, pero amiga, te soy sincera y te cuento que, cuando decides compartir tu vida con un perro, ambos necesitáis poneros de acuerdo para aplicar las normas y rutinas de la convivencia. Ellos aceptarán nuestros límites siempre y cuando seamos capaces de escuchar, atender, y sobre todo, tenga sentido para ellos, tenga una utilidad real.

Lo cierto es que a mí me costó años llegar a esta conclusión que hoy te cuento y es por eso que he decidido hablarte de ello. Yo también aprendí e intenté educar a mi primera perra ofreciendo una chuche cuando hacía pis en la calle, por ejemplo. Aunque resultase lógico en aquel entonces,  ni mi perra ni yo obtuvimos resultado ni sentido alguno.

Me encantaría que me contases en los comentarios cómo has aprendido a entenderte y a educar a tu perro o perra.

¡Gracias!

Elena | Dogsanimal

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