¿Somos más impacientes que nuestros perros?

¡Hola!

¿Sabemos escuchar a nuestro perro? Cuando pedimos o enseñamos algo nuevo, ¿damos tiempo para que piense y responda?, Mientras jugamos con algún juguete, ¿le repetimos muchas veces que lo suelte para que nos haga caso?. Y en general, ¿repetimos las cosas muchas veces seguidas para que nos responda más rápido? Decimos que calmar a un perro ansioso es imposible, pero… ¿Sabemos por qué sucede esto?

Hace un tiempo te contaba aquí en el blog que los perros necesitan hablar en serio. Es importante tener en cuenta que nuestro perro necesita encontrar el valor real en cada cosa que practicamos con ellos, tiene que aportarle alguna clase de beneficio responder a nuestras demandas.

Lo que te cuento hoy tiene mucho que ver con el modo de hacer y educar, y también con la forma en que nos expresamos y nos relacionamos con nuestros perros.

Nosotros,  los humanos, somos impacientes y nos cuesta ofrecer tiempo para recibir la respuesta de nuestro perro, esperamos que gestionen rápidamente lo que pedimos y respondan en segundos, y si no, creemos que no nos están prestando atención y repetimos una y otra vez, sin dejar tiempo para que piense y actúe (¿te suena eso de ‘siéntate, sienta, siéntate, vamos, ¡siéntate!)

Es tan importante el modo de comunicar como el tiempo en que nuestro perro respira, piensa y responde.
Cuando estamos en el proceso de conocer a nuestros perros e introducir una educación amable, nuestros perros tienen mucho que aprender: necesitan conocer cómo nos movemos, cuáles son nuestras rutinas, nuestros gustos, nuestra forma de hablar y de expresarnos… y lo más importante en la convivencia y la educación es que nosotras también estamos aprendiendo en este proceso compartido.

Nosotras también estamos conociendo a nuestros perros y es necesario que sepamos esperar los resultados. La mente de nuestro perro es, por lo general, ágil y rápida, pero necesita tiempo para asimilar y gestionar el aprendizaje; igual nos pasa a nosotras.

Te expongo un caso como ejemplo que puedes poner en práctica si te apetece, y antes de leer la respuesta me gustaría que te parases a pensar  cómo actuarías en esta situación. (Te pido que seas honesta, piensa en cual sería tu respuesta real sin leer antes la explicación)

Vamos a salir a la calle con nuestro perro y al ver la correa se excita demasiado. Nuestra misión consiste en trabajar este momento para que, poco a poco, sea más estable la salida a la calle y pretendemos esperar a que nuestro perro sea capaz de concentrarse para dar el siguiente paso. No pretendemos sin más calmar a un perro ansioso y estresado por obligación.
Vamos a enganchar la correa y nuestro perro sigue excitado, pero claro, es la hora del paseo y tiene ganas de salir y puede que nosotras tengamos el tiempo justo. 
Estamos entrenando para que este momento sea más agradable para ambos y la salida a la calle comience en calma, pero hasta el momento es contrario. Así que nos vemos así, queriendo trabajar la calma en la salida a la calle mientras la actitud de nuestro perro es contraria a todo esto que deseamos.
Ahora dime, ¿Como decides actuar?

Piénsalo, no quieras leer la respuesta ya mismo… acuérdate que estamos hablando de impaciencia…

Creo que entre muchas variantes, hay dos opciones principales:

La primera y fácil es ceder a esta excitación y romper el entrenamiento saliendo a la calle sin control alguno o  dar una voz para que nuestro perro deje de hacer lo que está haciendo y se concentre, limitando así a nuestro perro el tiempo para pensar y responder.

La segunda opción es diferente y nos ocupa más tiempo; esta opción trata de esperar a que nuestro perro sea capaz de pensar lo que estamos haciendo y ofrecer este tiempo que necesita para responder sin necesidad de repetirle una y otra vez lo que esperamos de él, ni reñir, ni decir ‘no’; sencillamente, esperar a que sea capaz de pensar y responder a lo que pedimos.

¿Y cuando es necesario esperar para recibir una respuesta óptima en la educación con nuestros perros?
Es necesario ofrecer tiempo en la práctica de la llamada, cuando esperamos que nuestro cachorro aprenda a hacer pipis en la calle, cuando entrenamos con nuestro perro para que no tire de la correa, para aprender a no destrozar cosas de casa y jugar con sus juguetes, esperar cuando enseñamos a quedarse solo en casa y muchas muchisimas cosas más que necesitan de tiempo y paciencia en el aprendizaje.

Siempre tenemos la opción de decidir como queremos actuar con el fin de facilitar el aprendizaje a nuestros perros y al final, a nosotros mismos.

En definitiva, seamos pacientes con nuestros perros, todos los miembros en la familia estamos aprendiendo en compañía de nuestro perro y así como él se adapta a nuestros horarios y rutinas, hagamos un esfuerzo para esperar, observar y recibir una respuesta clara y calmada.
A veces resulta difícil entre la excitación y nerviosismo de nuestros perros, por eso si todavía no te sientes capaz de afrontarlo tu sola, ponte en contacto conmigo  y creamos un plan para mejorar la relación con tu perro y así integrar una educación amable, libre y feliz.

Estoy segura de que con el tiempo tu perro te ha enseñado a ser una persona más paciente de lo que lo eras antes, ¿a que sí? Cuéntamelo en comentarios.

Gracias, gracias, gracias.

Elena | Dogsanimal

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